viernes, 23 de septiembre de 2011

Pastoral: ¿Estás ignorando la alarma?

El texto de hoy termina señalando un consejo absolutamente pertinente que quiero resaltar en esta pequeña introducción, pues indica que debemos pedir a Dios sabiduría y discernimiento para reconocer todo aquello que aunque con apariencia de inofensivo daña nuestra relación con Cristo; que buen consejo para finalizar la semana; que tengan unos días de descanso increíbles y un fin de semana de victoria y amor con sus seres queridos.

Saludos y bendiciones

José Luis
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¿Estás ignorando la alarma?

 


Gálatas 5:16-17
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”


Podemos considerar este pasaje como una alarma contra todo lo que puede ocasionarnos daño en este mundo. Una alarma más sofisticada y mucho más necesaria que cualquier alarma contra incendios, o contra robos o cualquier otro riesgo existente. Nos habla del peligro de satisfacer “los deseos de la carne”, pues invariablemente esta acción traerá malas consecuencias en nuestras vidas. Por eso, el Espíritu Santo se opone a estos deseos. Los planes de Dios para nuestras vidas son de bienestar y de prosperidad, dice Jeremías 29:11. Pero para que estos planes se conviertan en realidad es necesario vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu.

Contrario a lo que muchos piensan, la expresión “los deseos de la carne” no se refiere exclusivamente al aspecto sexual. Hay muchas otras situaciones en la vida en las que podemos aplicar este término. Por ejemplo, comidas o bebidas que nos gustan, pero no son buenas para la salud, o las ingerimos en exceso. También podemos incluir el consumo de cigarrillos, así como otras substancias que crean adicción y son realmente dañinas para nuestro cuerpo. Los buenos planes de Dios incluyen nuestra salud física al igual que la espiritual.

Es necesario que seamos muy cuidadosos. No ha habido una persona que por primera vez fumara un cigarrillo que no mostrara disgusto; nadie ha probado un trago de alcohol por primera vez en su vida sin que produjese una mueca de asco o malestar. Sin duda son señales dadas por la naturaleza por medio de las cuales rechaza la transgresión de las leyes relativas a la salud. Un aviso que no debemos tomar a la ligera, pues nos muestra el instinto de conservación que ha sido implantado en nosotros con el fin de preservar nuestras vidas. Lamentablemente, millones de personas que ignoraron esas primeras señales actualmente son víctimas de un vicio que las mantiene encadenadas al consumo de alguna sustancia que está ocasionando daño a su salud. Lo que sucedió es que poco a poco el organismo se fue adaptando a esa determinada sustancia, y con el tiempo llegó al punto de resultarle agradable.

En el aspecto espiritual sucede de manera similar. Cuando nos enfrentamos por primera vez a una cierta situación que nos atrae y que puede resultar dañina, el Espíritu Santo de alguna manera nos alerta acerca del peligro de “probar” de aquello que nos está resultando atractivo. En otras palabras, actúa como una alarma para nosotros. Quizás en ese momento nosotros no lo sepamos, pero estamos corriendo el peligro de “ingerir” algo que puede ser dañino para nuestra salud espiritual. Ignorar esa primera señal puede traer malas consecuencias a nuestras vidas. Puede incluso llegar a convertirse en un vicio que afecte profundamente de una manera negativa nuestra relación con el Señor.

Debemos cuidar tanto nuestra salud física como nuestra salud espiritual. Recordemos que nuestro cuerpo es “templo del Espíritu Santo.” (1 Corintios 6:19). Hay ciertas cosas perjudiciales para el cuerpo que hay que descartar de nuestro menú. Hay también cosas dañinas para nuestro espíritu que hay que eliminar de nuestras vidas. Cuando el enemigo nos tienta, siempre nos muestra algo que puede ser atractivo, pero que indudablemente nos va a causar mucho daño. Cuando sintamos la alarma del Espíritu, seamos obedientes y rechacemos la tentación. Si esta persiste, sigamos el consejo de Jesús en Mateo 26:41: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”




ORACION:
Padre santo, te ruego me des discernimiento espiritual para identificar todo aquello que hace daño a mi cuerpo o a mi espíritu, y dame las fuerzas para rechazarlo. Por favor ayúdame a ver la mano del maligno detrás de esas cosas por atractivas que me parezcan a mí. En el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Pastoral: ¿Es tu trabajo un dios para ti?

El tema planteado en el texto de hoy es una problemática que nos atañe a todos en la actualidad, cuantas veces por el trabajo nos perdemos un partido de fútbol con nuestros hijos, una novela cursi con la esposa, tiempo de preciosa charla con los amigos, por citar algunos ejemplos; para pese a ello sostener que no tenemos tiempo y que estamos a full; las sugerencias que se realizan al ponerlas en práctica nos liberan de la presión y nos hace ser más eficientes y efectivos en las tareas que debemos enfrentar.

Saludos y bendiciones

José Luis
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¿Es tu trabajo un dios para ti?

Éxodo 20:1-6
“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.”


La salud y la capacidad para trabajar son preciosos regalos de Dios. Sobre todo en estos tiempos en los que hay tantas personas desempleadas debemos ser agradecidos por tener un trabajo, y debemos también ser responsables al cumplir nuestras obligaciones. Pero, ¿lo estamos llevando demasiado lejos? En el pasado, las personas salían del trabajo e iban a la casa a descansar y a compartir con la familia. Pero ahora llegan a la casa a enviar mensajes electrónicos y a contestar mensajes telefónicos. Y cuando salen de paseo con la familia están "conectados" permanentemente al "celular" o al “BlackBerry" o al "laptop" y no disfrutan del tiempo familiar.

El doctor Arnott, profesor de administración de la Universidad Bautista de Dallas, dice: “No sé si el trabajo está tomando el lugar de la familia y la comunidad, o si la familia y la comunidad están dejándole su lugar al trabajo. Pero sí sé que el movimiento está en marcha. El trabajo de todo el mundo parece ser quienes ellos son. Tendemos a equiparar nuestra identidad con lo que hacemos para ganarnos la vida.” También el presidente del Instituto para las Familias y el Trabajo declaró: “Lo ocupado que estás se ha convertido en el distintivo del valor. . . un símbolo de condición social". Sin embargo, cualquiera que sea nuestra ocupación, debemos mantener el trabajo en la perspectiva correcta. Dios y la familia son más importantes que la dedicación a un trabajo. El trabajo es un don, no un dios.

En el pasaje de hoy, a través de Moisés, Dios le dio los Diez Mandamientos al pueblo de Israel. El primero de ellos dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Este concepto significa que nada debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas, el cual corresponde a Dios. Esto incluye nuestros empleos, ocupaciones, entretenimientos y cualquier otra cosa que nos robe el tiempo que debemos dedicar al Señor. En segundo lugar debemos considerar nuestras familias, que son bendiciones que recibimos de Dios y que vienen acompañadas de una gran dosis de responsabilidad. Por medio del trabajo que Dios nos da podemos honrarlo a él, cuidar de nuestras familias y ayudar a los que tienen necesidades. El trabajo no ha de ser nuestra principal fuente de realización, esto debe provenir de Dios.

Es sumamente importante establecer prioridades, de manera que hagamos todo en su debido orden y tiempo, conforme a la voluntad de Dios. Conocedor de la naturaleza humana, Jesús aconsejó a sus discípulos en Mateo 6:33: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Jesús les estaba hablando de las necesidades básicas (alimentos, agua, ropa, etc.). Si ponemos a Dios en primer lugar él se encargará de suplir todas estas necesidades.

Comienza cada día buscando el rostro del Señor en oración, lee su palabra, medita en ella. Te asombrará como te rinde el tiempo en tu trabajo y podrás disfrutar más de tu familia.

ORACIÓN:
Querido Dios, dame la sabiduría para reconocer cuando estoy haciendo un dios de mi trabajo o de cualquier otra cosa, y dame la fuerza y el valor para darte a ti el primer lugar en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

martes, 20 de septiembre de 2011

Ceblicar - El peligro de la Religión

El peligro de la religión

25 de septiembre de 2011
26 Tiempo ordinario (A)
Mateo 21, 28-32


Jesús lleva unos días en Jerusalén moviéndose en los alrededores del templo. No encuentra por las calles la acogida amistosa de las aldeas de Galilea. Los dirigentes religiosos que se cruzan en su camino tratan de desautorizarlo ante la gente sencilla de la capital. No descansarán hasta enviarlo a la cruz. Jesús no pierde la paz. Con paciencia incansable sigue llamándolos a la conversión. Les cuenta una anécdota sencilla que se le acaba de ocurrir al verlos: la conversación de un padre que pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña de la familia.

El primero rechaza al padre con una negativa tajante: «No quiero». No le da explicación alguna. Sencillamente no le da la gana. Sin embargo, más tarde reflexiona, se da cuenta de que está rechazando a su padre y, arrepentido, marcha a la viña.

El segundo atiende amablemente la petición de su padre: «Voy, señor». Parece dispuesto a cumplir sus deseos, pero pronto se olvida de lo que ha dicho. No vuelve a pensar en su padre. Todo queda en palabras. No marcha a la viña.
Por si no han entendido su mensaje, Jesús dirigiéndose a «los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo», les aplica de manera directa y provocativa la parábola: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios». Quiere que reconozcan su resistencia a entrar en el proyecto del Padre.

Ellos son los "profesionales" de la religión: los que han dicho un gran "sí" al Dios del templo, los especialistas del culto, los guardianes de la ley. No sienten necesidad de convertirse. Por eso, cuando ha venido el profeta Juan a preparar los caminos a Dios, le han dicho "no"; cuando ha llegado Jesús invitándolos a entrar en su reino, siguen diciendo "no".

Por el contrario, los publicanos y las prostitutas son los "profesionales del pecado": los que han dicho un gran "no" al Dios de la religión; los que se han colocado fuera de la ley y del culto santo. Sin embargo, su corazón se ha mantenido abierto a la conversión. Cuando ha venido Juan han creído en él; al llegar Jesús lo han acogido.

La religión no siempre conduce a hacer la voluntad del Padre. Nos podemos sentir seguros en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y acostumbrarnos a pensar que nosotros no necesitamos convertirnos ni cambiar. Son los alejados de la religión los que han de hacerlo. Por eso es tan peligroso sustituir la escucha del Evangelio por la piedad religiosa. Lo dijo Jesús: "No todo el que me diga "Señor", "Señor" entrará en el reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo".



José Antonio Pagola

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pastoral: Cuentas claras conservan el Matrimonio

Cuentas Claras Conservan el Matrimonio
Por Gabriel Gil Arancibia, Mtr. en Teología. Profesor, escritor y conferencista.

Se pelean por el presupuesto familiar, ¿no es cierto? He aquí la manera de aferrarse a…

 
Por María Bartiromo
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Brian greenberg es un planificador financiero especializado en el pago de los estudios universitarios, pero una mañana reciente pensó que más bien era consejero matrimonial. La pareja sentada  su oficina, cerca de Cherry Hill, Nueva Jersey, quería asesoría sobre cómo solicitar ayuda económica para el hijo del esposo, producto de un matrimonio anterior. “Cuando entraron —recuerda Greenberg— podía sentir la hostilidad”.

Los ingresos del negocio de la esposa, el cual ella había iniciado antes de casarse, eran modestos, pero lo suficientemente altos como para limitar la cantidad de ayuda económica que podía recibir el muchacho. El esposo quería que ella constituyera una sociedad para reducir sus ingresos y permitir así que el joven pudiera recibir más ayuda. Ella no quería pasar por el complicado proceso, pero se sentía presionada por su marido. “Él decía: ‘Tengo el derecho de hacer lo que quiero, porque soy yo el que gana el dinero para pagar las cuentas’”, recuerda Greenberg. “Ese tipo de raciocinio es dañino para una relación”. Gran parte de este tipo de animosidad se podría evitar si las parejas hablasen de dinero antes de casarse, dice Mary Claire Allvine, planificadora financiera diplomada y coautora de Las 7 decisiones económicas más importantes que tomará en su vida (The 7 Most Important Money Decisions You’ll Ever Make). Si no se dan esas conversaciones, es poco probable que las parejas tengan un verdadero plan para la vida matrimonial. Los estudios han probado que las discrepancias acerca de dinero son la principal causa de roces entre los casados y, para algunos, la principal causa de divorcio. Entonces, ¿qué hace que algunas parejas sobrevivan los altibajos económicos y que otras se separen debido al presupuesto familiar? La clave del éxito es encontrar terre-no común. A continuación ofrecemos algunos consejos sobre la manera de poner en marcha un plan económico sin perder la pasión.

Sueñen en grande y clasifiquen sus deseos. Las parejas a menudo notan que, después de pagar sus gastos fijos, tienen desacuerdos sobre la manera de gastar lo que sobra: amortizar el saldo de las tarjetas de crédito o comprar el televisor de alta definición que uno de ellos anhela tanto. Para evitar tales enfrentamientos, hablen acerca de sus sueños. Según Allvine, las parejas que miran más allá de los detalles cotidianos del presupuesto generalmente tienen más éxito con su dinero. “No se le puede decir al derrochador: ‘Solo puedes gastar $50 mensualmente’. Es como poner a alguien a dieta. Es posible que le dure por un tiempo, pero luego simplemente se da un atracón y se come un kilo de pan. El derrochador dirá: ‘Gastaré menos’. Y comenzará a eliminar la segunda taza de café. Pero raramente es el café lo que hace que se endeuden. Es la casa que no pueden pagar o el auto que no deberían tener”. Allvine recomienda catalogar las grandes aspiraciones, ya sea comenzar un negocio o tener casa propia. “Cuando uno establece categorías, sa-be para qué es ese dinero y no lo usa para nada más. Es así como las parejas llegan a fijarse metas: se encargan primero de sus prioridades”.

Hagan una lista de sus metas. “Cuando las parejas pueden llegar a un acuerdo acerca de los gastos — dice Dave Ramsey, locutor de un programa de radio estadounidense— entonces concuerdan sobre sus temores y sus objetivos. En realidad, no tenemos desacuerdos sobre el dinero. Peleamos acerca de prioridades, temores y poder. Un plan por escrito crea un sentido de promesa, de cooperación y de unidad”. Ramsey también recomienda programar reuniones frecuentes para hablar de los gastos. “La cuestión es ser francos y contar con la misma información. No debe haber tarjetas de crédito, deudas o préstamos estudiantiles secretos. Nada de engaños. El asunto es saber cuáles son los gastos. La vida comienza a verse de manera real cuando hablan al respecto en una reunión y lo ponen por escrito”.

Dense una vuelta. La manera y el lugar en que se habla sobre finanzas son críticos para mantener la paz, dice Schwab-Pomerantz. “Es bueno asegurarse de que ambas partes estén en un lugar cómodo y neutral. También es importante saber por anticipado el tema que se va a tratar”. Schwab-Pomerantz y su esposo caminan todos los fines de semana en las montañas cerca de su casa en el área de la bahía de San Francisco. “Estamos lejos de nuestros hijos. No estamos uno frente al otro, lo cual puede convertirse en una confrontación. No podemos molestarnos e irnos de la habitación. Estamos solos y logramos hablar sobre muchas cosas relacionadas con nuestras metas y prioridades en la vida”.

Tengan cuentas mancomunadas y claras. La independencia económica produce un sentido de poder, pero muchos asesores dicen que llevar vidas financieras separadas pone en peligro al matrimonio. “Diferenciar ‘mi’ dinero de ‘tu’ dinero es la receta para un desastre”, reflexiona Greenberg. “Eso dice que una persona está velando solo por sí misma”. Una cuenta mancomunada es una declaración firme de que el matri-monio es importante para ambos. Se debe abrir la cuenta para objetivos comunes, tales como aumentar los fondos de reserva o ahorrar para los estudios. Sin embargo, una cuenta compartida no necesariamente descarta las individuales.

En cuanto a los esposos que solicitaron los consejos de Greenberg, salieron de su oficina sonriendo, después de que éste propuso una solución original.

El camino a la felicidad económica es claro: la comunicación y los planes conjuntos.

Gabriel Andrès Gil Arancibia

Ceblicar - La Mirada Enferma

La mirada enferma

José Antonio Págola
Mateo 20,1-16
 

Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: "Buscad el reino de Dios y su justicia". Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios". ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?

La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.

Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual? ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?

Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.

Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañosa, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.
Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.

A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: "Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!". Los cristianos lo hemos olvidado. ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma! ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes! ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

CPEC - Profesionales y Empresarios Cristianos

Verlo Araya, Director Nacional de Juventud de la IDD en Chile, ejemplo de líder y empresario cristiano.

CFRUT: Servicio profesional y familiar



Verlo Araya es un emergente empresario agropecuario. Después de un fracaso empresarial, hoy vuelve a consolidar su empresa familiar.

Al estar dos mil kilómetros de distancia de los centros productivos y la ausencia de una logística adecuada hasta ese minuto, decidí invertir en una pequeña cámara de mantención y un camión con frío para que la fruta llegase hasta Iquique en condiciones óptimas para su comercialización y con esto obtener un valor agregado frente a mis competidores ya establecidos.

Hoy soy el nexo entre el abastecimiento y comercialización de frutas procedentes de las VI y VII región y los principales centros de ventas de la Primera Región.

Esta es una empresa familiar. Mi padre Verlo Araya, ha sido una pieza fundamental en todo este proyecto. Sin su experiencia y dedicación no habríamos llegado donde estamos ahora.

Mi primer financiamiento lo obtuve a través del Fondo de Garantía para la Pequeña Empresa (Fogape), instrumento que es posible encontrar en distintas entidades bancarias que cuenten con banca Pyme. Además de esto, mi gran socio estratégico ha sido Corfo, que con sus innumerables alternativas de financiamiento y apoyo, me ha facilitado poder ir alcanzando mis metas y desarrollando mis proyectos. Yo he utilizado herramientas que se encuentran a disposición de todos los emprendedores, como por ejemplo financiamiento para estudios de proyectos, el DFL15, subsidio para implementación, el Fondo de Garantía para Inversiones (Fogain).

Como muchos emprendedores de este país, mi experiencia en los negocios viene dada por 12 años en un negocio familiar que terminó en la quiebra productos de la crisis asiática. Esto lejos de ser grato, produjo en mí un enorme crecimiento interior de fe y sacrificio.

Con las primeras ventas tampoco tuve mucha suerte. El mundo de las ferias y vegas agropecuarias es muy forma y esto conlleva a experimentar múltiples tropiezos, mucho no cumplieron con los compromisos de pago, lo que hizo sumamente difícil el despegue.

Pese a todo, hoy puedo decir que mis mayores logros han sido transformar un negocio artesanal en un negocio de carácter empresarial, dando credibilidad y calidad en el servicio de mis labores. Esto lo he logrado gracias a que he puesto fe y sacrificio todos los días en lo que hago. El creer que puedo ser mejor, crear equipos humanos y tecnológicos armónicos a la etapa de desarrollo que atravieso y finalmente invertir en logística, me han hecho un bueno empresario. Mis clientes satisfechos son el mejor reflejo de aquello.

Con mi experiencia, en altos y bajos, llamo a los emprendedores a informarse. Hoy existen herramientas gubernamentales al servicio del emprendedor y seguro existe una a la medida de lo que andan buscando. Además, tiene que entender que los fracasos o las caídas son solo oportunidades para mejorar y volver a levantarse. Con fe y esperanza se pueden alcanzar los sueños.

Ficha Empresa

Nombre empresa: CFRUT Limitada
Número de trabajadores: 18
Sitio web: no
Correo electrónico: cfrut.ltda@gmail.com
Teléfono: 57-481295 480311
Dirección: Bernardino Guerra 2129, Iquique

martes, 6 de septiembre de 2011

CPEC - Profesionales y Empresarios Cristianos

Septiembre 5, 2011.

EL "TRABAJO" NECESITA DE UNA RENOVACION EN RELACIONES PÚBLICAS
Por Robert J. Tamasy


Esta edición del "Maná del Lunes" está programada para llegar a los buzones de correo electrónico de todo el mundo el día que en los Estados Unidos celebran cada año el "Día del Trabajo". Celebraciones similares se llevan a cabo en una serie de otros países, incluyendo Australia, Canadá, Jamaica, Nueva Zelanda, Trinidad y Tobago, y Siria. Fue creado en parte para reconocer la importancia de la mano de obra calificada y el trabajo duro en el desarrollo de las naciones. (Parece irónico que el Día del Trabajo es un día en que muchas personas disfrutar de un asueto.) 

Podríamos decir que el "trabajo" padece de malas relaciones públicas. El trabajo es a menudo considerado por algunos en términos menos elogiosos, como "un mal necesario." Muchos de ellos consideran que trabajar es como algo que hay soportar a regañadientes durante toda la semana, esperando con impaciencia los fines de semana en que pueden quedarse en casa o hacer lo que quieran, libres de plazos, responsabilidades y expectativas de sus jefes. 

Un amigo mío solía decir: "Me gusta tanto el trabajo - que podría sentarme y ver la gente haciéndolo todo el día." Traducción: El trabajo es mejor dejárselo a otra persona para que lo haga. Aunque comprensible, este tipo de actitud es lamentable, ya que niega las virtudes inherentes y la gloria de trabajo - y de ser un trabajador. 

Curiosamente, algunos de los aspectos más positivos sobre el trabajo se puede encontrar en la Biblia, el libro eterno, acerca de las realidades de la vida cotidiana,. Éstos son algunos de los puntos de vista que ofrece: 

El trabajo nos proporciona una manera productiva de usar el tiempo y la energía. Siendo realistas, si no fuera por el trabajo, ¿cómo se utilizarían las 24 horas que tenemos cada día quitando las que se dedican a comer y dormir? Y hay mucha satisfacción derivada de un trabajo bien hecho. "Un hombre no puede hacer nada mejor que comer y beber y encontrar satisfacción en su trabajo" (Eclesiastés 2:24). 

  • El trabajo nos permite utilizar nuestras habilidades, dones y talentos innatos. Cada uno de nosotros está especialmente diseñado para los diferentes tipos de trabajo, capaces de hacer cosas que otros no pueden. “¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!" (Salmo 139:14). "El cuerpo es una unidad, a pesar de que se compone de muchas partes, y aunque todas sus partes son muchas, forman un solo cuerpo" (1 Corintios 12:12). 
  • El trabajo proporciona un medio para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestros seres queridos. Parece que hay una creciente sensación de hacer lo que hace la sociedad, pero sigue siendo cierto el adagio: "El mundo no le debe la vida." Como adultos, debemos asumir la responsabilidad de proveer para nuestras necesidades y cumplir con nuestras obligaciones financieras. "Si alguno no provee para los suyos, y especialmente para su familia inmediata, ha negado la fe y es peor que un incrédulo" (1 Timoteo 5:8). 
  • El trabajo nos permite servir a los demás. Si estamos trabajando vendiendo computadoras, curando enfermedades, enseñando a los jóvenes, escribiendo un libro, construyendo una casa, cultivando alimentos, o reparando un motor, sí puede mejorar enormemente la vida de los demás. "Seguramente recuerdan, nuestros trabajos y penurias, hemos trabajado día y noche para no ser una carga para nadie, mientras que predicó el evangelio de Dios" (1 Tesalonicenses 2:9). 
  • El trabajo da gloria a Dios. A medida que trabajamos, que reconocemos a Dios como la fuente de todo - nuestra inteligencia, nuestras habilidades, nuestras oportunidades, y hasta nuestras motivaciones. Por lo tanto en el trabajo, podemos honrarlo. "Y todo lo que hagas, sea de palabra o de hecho, hazlo todo en el nombre del Señor Jesús...  Hagan lo que hagan, háganlo de todo corazón, como para el Señor y no para los hombres...  Es el Cristo el Señor a quien sirve " (Colosenses 3:17,23-24). 
Robert J. Tamasy es vicepresidente de comunicaciones para el Legado de los Líderes, Inc., una corporación de no lucrativa en Atlanta, Georgia, E.E.U.U. Coautor, con David A. Stoddard, El Corazón de Mentor: 10 Principios Probados Para Que Las Personas  Desarrollen Su Potencial Más Pleno (NavPress), y es el autor del libro recientemente publicado Negocios al Máximo - la Sabiduría Eterna de los Proverbios para los Negocios de Hoy (Rever Pret). Más información, vea www.theheartofmentoring.com o www.rivercitypress.net o www.bobtamasy.blogspot.com
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